Hoy en día es muy complicado encontrar a una persona que se encuentre bien a nivel
digestivo: que vaya a diario al baño, que no se hinche, no sienta inflamación, no le
repitan sabores de comida, no tenga exceso de gases… pequeños síntomas sin
diagnóstico que hacen que el día a día sea muy incómodo. Por no hablar de resultados
como colon irritable, SIBO, Helicobacter Pylori, gastritis… o una mezcla de todas ellas.
En mi opinión, y trabajando día a día en mi consulta de nutrición y PNI, es
imprescindible valorar todas las patas de la mesa, con un enfoque que vaya más allá de
ese diagnóstico y que nos ayude a entender qué está pasando en el fondo, ir al origen,
y corregir desde ese punto.
Una de las patas clave, es el sistema nervioso; esa red que nos conecta a nivel
neurológico o emocional, con el resto del cuerpo y órganos. Fíjate en cuando te das un
susto, ¿a que tensas todo el cuerpo de forma inmediata? ¿a que hay veces que
después de eso te sientes cansado o se te “mueven” las tripas? Esto es el sistema
nervioso, esa conexión entre cuerpo y emociones que muchas veces pasamos por alto.
Vengo a decirte que, si sufres de molestias digestivas, es muy importante que pongas
el foco en este aspecto. Que te preguntes en qué sentimientos o sensaciones se
repiten cuando tienes el síntoma y previo a este, qué emociones lo rodean y si hemos
desarrollado un patrón de miedo a este síntoma. Se puede trabajar mucho desde aquí.
Otro aspecto imprescindible es el que yo llamo más “físico”. Sí, claro que no a nivel
físico también suele haber daño tangible: mucosas en mal estado, permeabilidad
intestinal, hiperreactividad inmunitaria, hernia, úlceras, divertículos… y aquí podemos
corregir muchísimo. Gracias a la ayuda de una correcta alimentación y los suplementos
o fármacos necesarios para salir de este agudo, podemos ir recuperando nuestro
bienestar y, sobre todo, mantenerlo. Por eso, en este punto considero muy importante
que todas las personas que acudís a mi consulta online o presencial, podáis aprender a
qué es lo que necesitáis en vuestro caso en concreto (ya que nunca será lo mismo que
otra persona), para que así os autogestionéis en un futuro y podáis utilizar mi servicio
como un momento de autoconocimiento además de sanación.
Nos quedarían 2 patas de la silla: por un lado, yo englobaría todo lo que conlleva
“hábitos saludables”, incluyendo descanso y actividad física; por otro lado,
mencionaría la NO rigidez, es decir, la flexibilidad para poder adherirnos a estos
hábitos. Considero que si nos volvemos esclavos de lo que hacemos para encontrarnos
bien, nunca conseguiremos disfrutar realmente de lo que estamos haciendo, por lo
que estaremos condenando nuestra salud una y otra vez a vivir en un estancamiento
continuo: mejoro 4 meses, y empeoro 1, por lo que no merece la pena.
Dicho esto, si tienes alguna molestia digestiva sin motivo aparente (o con él), y no
encuentras solución a tu malestar, estaré encantada de ayudarte.
Gracias por haber llegado hasta aquí,
Un abrazo gigante,
Agurtzane