Arantzazu Pérez Basterretxea
Hola, soy paciente de Agur, en cinco días cumplo diez meses con ella. Soy una mujer de 56 años, cuando conocí a Agur mi estado físico y anímico era lamentable. Soy una persona con obesidad mórbida, siempre he padecido obesidad. Tengo una relación insana con la comida, me suelo denominar yonqui de la comida, porque para celebrar o sobre todo para mitigar los disgustos me dirijo a ella. Tengo un trabajo muy estresante y sedentario. He probado todo tipo de dietas, la línea roja intervenciones quirúrgicas y tratamientos inyectables tan de moda en la actualidad. Considero que tengo fuerza de voluntad y disciplina, cuando anímicamente estoy fuerte, pero no siempre son épocas fáciles de vivir. Creo que he conseguido, en toda mi vida, seis o siete veces, estar en el peso que me corresponde, de diferentes maneras con tratamientos carísimos y muy efectivos o alimentándome de piña y pechuga de pollo durante dos años, unido a ejercicio físico diario, andar una hora, pilates, aquagym, fitness etc. La pandemia y la menopausia me trajeron veinte kilos más de los que ya tenía de más e intentando perderlos, cogí otros cuarenta, que se dice pronto, así como el abandono de todo el ejercicio físico, por perder el hábito, unido a una lesión física. En esas condiciones llegué donde Agur, una depresión importante y un estado físico con el cual, no podía andar cinco minutos, no me podía subir a un autobús etc. Estoy feliz, no solo porque ya he bajado el peso que había cogido después de la pandemia, que se dice pronto también, sino porque desde la primera semana con ella mi estado anímico cambió de la tristeza y abatimiento total, a una alegría y ánimo increíble y todo por la alimentación, que es verdura, carne, pescado etc, común y corriente de toda la vida. Pero el éxito es que se trata de una alimentación alegre, divertida, rica, original, satisfactoria y que funciona de maravilla. Lo acompaño con ejercicio físico, que ahora puedo hacer y que me ha pautado paulatinamente desde el principio, con objetivos super asequibles y razonables que me han permitido avanzar muy satisfactoriamente. Me encanta haber descubierto alimentos gracias a ella que me encantan. Quiero destacar también, que es muy razonable el importe del tratamiento, no es amiga de prescribir nada y mucho menos de vender productos a comisión, una rareza desde mi experiencia personal anterior. No quiero olvidar su faceta de escuchar, conocer y saber solucionar la parte psicológica de la enfermedad, es muy brillante con lo joven que es. Yo solo puedo dar gracias por haberla conocido, gracias a mi hermana y sentirme profundamente agradecida de tenerla en mi vida. Espero que las personas que sufren cómo yo he sufrido, puedan disfrutar de su ayuda.